




Tito (Juan Pablo Martínez) nace en 1969 en una familia alfarera, a los 7 años comienza su formación en el taller según la disciplina tradicional. Alternará desde entonces el progresivo perfeccionamiento de las técnicas de torneado, decoración, cocción, etc con una incesante formación académica: Licenciatura en Bellas Artes, Postgrado, Musealización de la colección familiar de cerámica española extinguida, colaboración con instituciones (Fundación Federico García Lorca, Fundación Tres Culturas del Mediterráneo,y universidades (Cádiz, Belgrado, Los Ángeles,)
Podemos destacar la obtención del Premio Nacional de Artesanía a toda la trayectoria en 2006 para el taller familiar y el Premio Nacional de Artesanía en Innovación (2012).
Exposiciones Internacionales (HomoFaber 2022, Washington, New York, México D.F, Londres, Venecia,…) y obras en colaboración con creadores de diversos campos de la cultura (Arcadio Blasco, Milos Formam, Rony Hornne, Joaquín Sabina, Laura García-Lorca, Moisés Nieto, etc).
En Tito confluyen una sólida base técnica y una transversal consciencia creativa y cultural, que lo convierten en un apasionado productor, defensor y divulgador de la artesanía (de la cerámica especialmente) como manifestación esencial de la capacidad creativa y contemplativa del ser humano desde sus orígenes hasta hoy.
Podemos encontrar piezas de su taller ubetense en colecciones particulares de actores como San Neill o Viggo Mortensem. Artistas como Rafael Canogar o Miquel Barcelò. Colecciones de arte contemporáneo como la de Adam Milliron en Pistburg (Pensilvania-US) o colecciones de arte popular como la de BANAMEX (México).
En sus piezas se mezclan referencias a lo más atávico y primigenio con desafiantes cuestionamientos a la teatralidad del “gran arte”. Desde un sincero amor al oficio y la obra de las primeras alfareras neolíticas, Tito reivindica en cada una de sus piezas la vigencia de la tradición así como la capacidad de la cerámica para transformar y desnudar el presente.
Jugando con líneas, acabados y funciones milenarias intentamos con nuestras piezas cuestionar, desconcertar y complacer al observador u observadora. Desde nuestro compromiso con lo radicalmente humilde del barro intentamos estimular las más profundas e intensas (o sutiles) emociones.